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Observar el proceso de fabricación de unas alpargatas es entender la historia de una zona geográfica en concreto, su tradición y artesanía.  Desde la materia prima hasta la inspiración en los diseños guardan fuertes vínculos con La Rioja. Hablamos de un tipo de calzado para el que se emplean fibras naturales, siendo el yute el material más importante y en cuyo tratamiento, determinadas marcas riojanas son especialistas; pero también se emplea en cada zapato algo que es inmaterial: la sabiduría de años fabricando alpargatas tanto para hombre como para mujer.

Pero cuando a la tradición y al saber hacer se le añaden tecnología del calzado y diseño, lo que obtenemos es un zapato cómodo, fresco y natural capaz de adaptarse a todos los estilos y formas de vida.

El origen de la producción de alpargata, en el ámbito nacional, se remonta al siglo XIII cuando ya las llevaban los soldados a pie del rey de Aragón. El nombre « alpargata » viene de la palabra «esparto», una clase de yute utilizado originalmente para fabricar las suelas. Por supuesto, el yute, es la fibra vegetal con la que se confeccionan prácticamente todas las alpargatas que se venden en la actualidad, sean o no artesanas. Y es que, no hay zapatillas de esparto. Hace más de cincuenta años que se emplea yute, que es mucho más suave, más delicado para las manos, y se parece más al cáñamo, la materia prima original. Las zonas donde se cultivaba, Murcia, Aragón, Navarra, Castellón, y por supuesto, La Rioja, son, las que mantienen una mayor tradición alpargatera, siendo las dos últimas comunidades las de mayor arraigo.

De manera particular, cabe destacar que la historia del calzado en la localidad riojana de Arnedo, donde se ubica el Centro Tecnológico del Calzado de La Rioja, nos remonta al siglo XIX cuando por necesidades de los campesinos de la ciudad, existía una amplia base de artesanos zapateros, que se dedicaban a fabricar un tipo de calzado que les pudiera servir para aguantar toda la labor diaria que el campo les exigía, eran las alpargatas campesinas, que como se ha citado, se realizaba ya  con el yute o incluso con el caucho de las ruedas de los camiones.

Exterior CTCRb

Su uso ha sido diverso: en plena guerra civil, el ejército las incluyó en sus uniformes para sus soldados, por la comodidad que suponía para caminar por los campos de batalla. La guerra dejo pobreza en el país y el yute se hace con el mercado del calzado en los años 40 y 50 por su bajo coste, se convierte en el único calzado asequible para el país. Pero a finales de los 50 muchos campesinos cambian la vida rural por la vida obrera urbana y sustituyen las cómodas alpargatas de yute por las robustas botas de piel y suelas de caucho para las industrias, que ofrecen mayor seguridad para el trabajo. El mercado del yute se ve mermado por la migración de campesinos a la industria, y muchas de las fábricas se ven obligadas a cerrar, llevando a artesanos de este tipo de calzado a continuar la fabricación típica en sus hogares, convirtiéndolo en un producto típico español artesanal que descubren los visitantes.

Actores e intelectuales del panorama internacional se encuentran con el calzado de yute, circunstancia que despierta el interés de diseñadores de gran prestigio e incluyen en sus colecciones de alta costura este calzado y surge una nueva moda; desde su desarrollo más tradicional, simples en un único color, hasta sus diseños más sofisticados, llegan a tener un encanto masivo en primavera-verano. Incluso empiezan a denominarse de otro modo,  Espadrilles.

Son numerosas las prestigiosas firmas, que las han puesto de moda, así como las que las interpretan de manera low cost. Algunas con doble piso, plataformas corridas o tacones atrevidos, se ha hecho la interpretación del típico zapato de cordones masculino, con materiales de todo tipo, con cuero o telas especiales que añaden valor, con estampados integrales y bloques de color…

Pero… hasta llegar ahí ¿cuál es su proceso? Desde tiempos inmemoriales se vienen realizando en Cervera del Río Alhama, La Rioja,  las tradicionales alpargatas. La materia prima principal actualmente es única y exclusivamente el yute: % natural y ecológico, permite transpirar la piel y es más suave al tacto, así como de más larga duración.

Con estas fibras se confecciona la trenza, para luego proceder al urdido, que consiste en ir enrollándola hasta darle la forma de la suela. Esta parte todavía se sigue haciendo una a una, a mano, cambiando las tallas, al mover los clavos de sujeción.

Seguidamente se cose la suela pasando puntadas de un lado a otro hasta dejarla consistente.

Antiguamente la parte de la suela que va en contacto con el suelo, no llevaba ningún tipo de protección, pero hoy en día se le pone goma de caucho para prolongar su duración, a través del vulcanizado.

El trabajo siguiente es el remonte, coser la lona a la suela, para dar por finalizado el calzado.

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