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Ernesto Manzanedo, director del Museo de Cerámica de Paterna

Paterna es una de las poblaciones valencianas de mayor tradición alfarera. Su Museo de Cerámica tiene ya más de tres décadas y el número de visitantes ha ido creciendo progresivamente, como nos indica su máximo responsable, Ernesto Manzanedo.

Este 2015 el museo cumple ya 35 años ¿Qué retos os planteáis este año y los siguientes?

Puede parecer un año algo atípico por las elecciones municipales y el cambio de legislatura pero vamos a seguir la misma dinámica de trabajo, programando exposiciones temporales y avanzando en la documentación e inventario de nuestros fondos. Pretendemos consolidar de cara al futuro y con vistas al 40 aniversario, una línea de trabajo que ahonde en el conocimiento por parte de nuestros visitantes y conciudadanos del rico patrimonio que les pertenece y que nosotros custodiamos.

De tu trayectoria al frente de la institución, ¿qué destacarías?

Desde el año 2008, en que accedí al puesto, nos pusimos a trabajar en posibles mejoras. Comenzamos la informatización de los fondos y la catalogación de los que quedaban por catalogar, un trabajo arduo que requiere de mucho tiempo y por definición nunca acaba de estar completo. También iniciamos la adaptación de las salas a las nuevas necesidades que demandaban los visitantes e instalamos varios monitores donde proyectamos documentales. Los becarios y universitarios en prácticas nos son de gran ayuda para conseguir los fines que nos propusimos. El museo ha evolucionado pensando en las nuevas necesidades de la sociedad, creando nuevas actividades y dinámicas.

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¿Puedes avanzarnos el programa de exposiciones para el 2015?

Tenemos previsto inaugurar dos exposiciones. Una de ellas versará sobre la epigrafía musulmana, presente en multitud de piezas. La otra exposición, dado que hemos hallado multitud de enterramientos en las diferentes necrópolis excavadas en Paterna, mostrará un repaso a lo largo de los siglos de cómo nuestros antepasados sentían la muerte y cómo se preparaban para ella, tanto desde la religión musulmana como desde la cristiana.

Las piezas que exponéis han salido del subsuelo de la población, gracias a las excavaciones del Servicio Arqueológico. ¿Hay ahora alguna excavación en marcha o algún proyecto interesante en este aspecto?

Los momentos actuales no son nada propicios para las intervenciones arqueológicas en ámbito urbano porque éstas van ligadas fundamentalmente a la construcción y ésta, como todos sabemos, se encuentra prácticamente paralizada. No obstante, los proyectos están ahí, como el que hemos planteado para la restauración de La Torre, aunque estamos pendientes de la concesión de una subvención ministerial para poder realizarlo.

¿Ha aumentado el número de visitantes?

El número de visitas no sólo se ha mantenido sino que ha ido en un progresivo aumento. Durante el 2013, último año del que tenemos datos, superamos las ocho mil, que para un museo local y de una única materia son cifras más que importantes. Las redes sociales están siendo un buen complemento. La gente, todo sea dicho, se sorprende ante las piezas que un museo local, con los medios que tiene, atesora y les muestra.

El de alfarero y ceramista es un oficio que ha ido desapareciendo ¿Cómo ve el futuro de la cerámica tradicional valenciana?

Por desgracia, el último alfarero de la localidad, Francisco Giner, se jubiló hace algunos años, desapareciendo con él una tradición centenaria. Aun así, desde su casa algunas personas siguen realizando socarrats y otras piezas por encargo. Hay que destacar los esfuerzos del Centro de Artesanía de la Comunitat Valenciana y de otros organismos, públicos y privados, para que, no sólo este oficio, sino todos los que de una u otra manera corren el peligro de desaparecer, no caigan en el olvido y sigan formándose profesionales-artesanos.

Paterna tiene una gran tradición alfarera. De hecho, exponéis piezas muy antiguas, de época romana, y sobre todo medievales. ¿Puede hacernos un breve repaso de la historia de la cerámica de la población?

Se remonta a la Edad del Bronce, con el yacimiento de la Lloma de Betxí. La época ibérica está también representada, así como la romana y los momentos visigodos, ambos en el reciente descubrimiento de una villa romana, y, como tú dices, el máximo esplendor cerámico de la localidad se da en la etapa medieval, tanto en el periodo islámico como en el cristiano. Sobre todo durante este último, y más concretamente durante la fase bajomedieval, será cuando Paterna exporte sus producciones de cerámica decorada fundamentalmente por todo el arco mediterráneo.

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