Home

La sala Una Mirada Singular del Centro de Artesanía de la Comunidad Valenciana ha mantenido una programación continúa durante estos meses de verano convirtiéndose junto con el Museo Nacional de Cerámica González Martí en dos oasis en los que la artesanía se ha mantenido viva en estos meses de calor en la capital valenciana.

N11-AMora-UMS

Ya en otoño y cerrando este ciclo encontramos la muestra ‘El domini del reflex metàl.lic i els seus matisos’ del ceramista de Manises Arturo Mora, especializado en la técnica de la loza dorada, y recientemente galardonado por su trabajo en los Premios Nacionales de Cerámica de la Asociación Española de Ciudades de la Cerámica (AeCC). La muestra reúne un conjunto de piezas exclusivas que reproducen con gran fidelidad y calidad esta técnica de decoración cerámica, que tiene sus orígenes en el Iraq del siglo IX y que cuenta con una gran tradición en Manises desde el siglo XIV.

Mora es una rara avis que mantiene viva esta técnica en Manises, donde tuvo mucho predicamento a finales del siglo pasado. Las piezas que salen del taller de este ceramista reproducen con gran fidelidad las tradicionales piezas de cerámica dorada y, de hecho, números museos y galerías de todo el mundo han contado con sus servicios para completar sus colecciones, dada la escasez de artesanos que se dediquen a esta disciplina. Además, Arturo Mora ha ido desarrollando nuevas propuestas decorativas basadas en la recreación del dorado de las primeras épocas, como se aprecia en las series ‘Persa’ y ‘Atauric’ presentes en esta exposición.

N11-Platopia-Avec-1

Y es que la cerámica ha sido el epicentro de las muestras presentes en la sala durante este periodo, en el que no podemos dejar de destacar el homenaje al plato de Manises impulsado por la Asociación Valenciana de Cerámica AVEC-Gremio. Bajo el nombre de ‘Platopía’, se presentó una muestra de 52 piezas decorativas que recorren la historia de esta disciplina en manos de ceramistas de Manises, tal y como explica el comisario del proyecto Isidro Andreu, que matiza que no hay una línea de trabajos continua dado que, por ejemplo, ya no hay fabricantes activos de los platos del siglo XVI y XVII, si bien, este homenaje trata de mostrar la cerámica viva en la actualidad, por ello, sí se incluyen otras propuestas descontextualizadas como los platos de socarrat o hibridaciones con estilos más contemporáneos.

En todo caso, la muestra es un fiel reflejo de la importancia del plato decorado en esta región, con reproducciones de los originales del siglo XV, recreaciones en azul cobalto o reflejo metálico, entre otras, todas ellas elaboradas de forma artesanal utilizando diferentes materiales y acabados heterogéneos. Cabe destacar la inclusión de piezas icónicas de la cerámica medieval como el plato-brasero, los platos de engaño o chasco, piezas decorativas de origen galo destinadas a producir sorpresa e ilusión óptica que se solían colocar en aparadores o mesas, o revisiones modernas del plato de recuerdo o souvenir, gracias a un proyecto de colaboración con técnicos del Departamento de Diseño y Arquitectura del Instituto de Tecnología Cerámica (ITC). Además, y gracias al Taller-Escuela de AVEC-Gremio, se pudo ver un plato de gran tamaño en cerámica policromada, pintado por los alumnos de este ciclo formativo, una pieza única que actúa como epicentro de la muestra.

N11-MChaume-UMS

Finalmente, este espacio expositivo también rindió un merecido homenaje al restaurador valenciano, experto en dorado y policromía, que presento una retrospectiva de su trabajo; ‘Treinta años de Restauración y Oficio en la Comunitat Valenciana’. Una notable representación del trabajo realizado en este taller especializado y multidisciplinar que, con su oficio y saber hacer, ha contribuido a la preservación del patrimonio de la Comunitat Valenciana. Entre las obras presentes en la exposición se mostraron imágenes religiosas como el Niño Jesús Trinitario (s. XVII) de la Cofradía del Remedio de Llíria; o un San Vicente Ferrer de la escuela de Vergara (s. XVIII) procedente de la Iglesia de San Juan Bautista de Benixama; y mobiliario, como una cómoda neoclásica decorada en imitación a mármol pintado, propiedad de un coleccionista particular.

Lo dicho. Una bocanada de aire fresco para la artesanía que mantiene viva y accesible para el público la presencia de las más diversas disciplinas del sector, desde la repostería al vidrio, pasando por la restauración y la cerámica.

Advertisements