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El Museo de Arte Contemporáneo en Vidrio de Alcorcón (Mava) acoge desde el 4 al 24 de octubre la exposición ‘Pliegues’ del escultor de vidrio Pedro García (Arandina, Burgos, 1954). Un artista que cuenta con tres obras en la colección del museo. Esta exposición se presentó previamente en el Museo de Valdepeñas, luego en la Casa de Correos de Madrid y ahora en el MAVA.

La muestra reúne una veintena de piezas que recrea su exploración del material y trasladar su estado vital – inmerso desde hace años en una búsqueda espiritual-, a su obra. El metal sirve en muchas de ellas como pedestal, como elevador del rango de las formas vítreas, como contraste o como complemento, según el caso.

García  es un clásico en la escultura española en vidrio. Pocos artistas, salvo el pionero Joaquín Torres Esteban (1919-1988), cuentan con una trayectoria más dilatada en el tiempo, constante y fiel así mismo. Comenzó a utilizar vidrio en los años 70, cuando este material aplicado a la escultura era una absoluta novedad  en nuestro país, presentando obra en exposiciones y encuentros internacionales ya en la década de los 80: Galerie International de Nueva York, Lieja, Munich, Novy Bor, Kanazawa…un largo etcétera.

Sus obras, bien con vidrio frío laminado en su primera etapa, bien con termoformados e inclusiones -de materiales orgánicos, metales o de vidrio en polvo de color-, en la más reciente, son de una gran plasticidad y belleza, llenas de sensualidad. El calor del horno, el efecto de fusión, unas veces controlado en un molde y otras buscando la aleatoriedad de la caída libre del material blando, suave y mórbido, es una fuente constante de interés para el artista.

El vidrio ha sido un gran compañero a lo largo de su vida, con él ha logrado reflejar cada momento vital, cada trasformación personal en estos más de cuarenta años de dedicación fiel y apasionada a su obra. Nada del vidrio le es ajeno, lo conoce, lo trasforma, lo domina, lo ama.

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